Me crié en un hogar en el cual no se decían malas palabras,
ni siquiera coño. Mi mamá hizo un gran esfuerzo por evitar que se utilizara ese tipo de lenguaje para hablar de nuestras emociones o para cualquier otro tipo de expresión. En vez de carajo, se decía “ay” o “contra.” No era, “coño, me di un golpe,” sino “contra me di un golpe.” Si alguien ganaba una carrera o en algún deporte, se celebraba brincando y saltando, no diciendo “puñeta, ganamos.” 

Esta semana la palabra puñeta ha tomado vida propia. En estos últimos 4 días la he escuchado más que en mis 42 años de vida. Todo comenzó cuando nuestra Mónica Puig pasó a los cuartos de finales en los Juegos Olímpicos que se celebran en Rio de Janeiro. Esa fue la provocación para que de inmediato, los boricuas acudiéramos a las redes sociales para mostrar nuestra alegría, solidaridad, entusiasmo y orgullo. La emoción era tanta que no se podía expresar con otra palabra que no fuera puñeta. Como en Puerto Rico no carecemos de mentes creativas, en cuestión de minutos nació un concepto: #Puigñeta.

Pasaron varias horas, el hashtag se difundió en las redes sociales y logró contagiar a miles de personas, quienes comenzaron a regar la voz compartiendo memes, gifs, y otros mensajes alusivos al mismo con sus respectivos amigos y conocidos. Desde el jueves hasta hoy, domingo, cuando con mucho orgullo podemos decir que Mónica Puig ganó la medalla de oro representando a Puerto Rico en los Juegos Olímpicos sigue la conversación en las redes. Amigos, figuras públicas del entretenimiento y la política, marcas, así como algunos influencers publicaron estos mensajes utilizando #Puigñeta o la palabra que lo inspiró:

 

 


De esto se trata el la viralidad en las redes sociales. Lo que ocurre es que se crea un concepto que sea memorable y llame la atención, a tal punto que motive a la gente a regarlo a través de las redes sociales y otros medios digitales, incluyendo WhatsApp y mensajes de texto. 

Un elemento importante de conceptos que se vuelven virales es que muchas veces apelan a las emociones, lo cual se relaciona con las circunstancias que rodeaban este juego. La palabra “puñeta” es un “¡eso es!” agrandado, dicho desde lo más profundo del corazón de los puertorriqueños. Es fuerte y contundente y creo que no existe mejor palabra para hablar de nuestras emociones en este momento. 

Como ocurre con los trending topics o temas de tendencia, para las empresas y los políticos es importante recordar que NO siempre se tiene que participar en la conversación, por más que quieran. Aprovecharse de situaciones como esta para empujar un producto no es apropiado, pero hacerlo orgánicamente sin sentir que alguien nos dice, “¡cómpranos!” es la manera correcta, como lo hizo Snickers Puerto Rico. El post es totalmente apropiado, relacionado a su campaña, a la ocasión, y va muy en línea con #Puigñeta. Dicho sea de paso, los felicito por la respuesta al comentario que pusieron sobre su publicación. ¡Los exhorto a leerlo!

A los candidatos a puestos políticos, verifiquen si pueden colocar mensajes que vayan más allá de lo que se espera (palabras: orgullo y felicidades + foto de Mónica). Al menos yo, excepto en el caso del mensaje que acompañó el post de Alexandra Lúgaro, no sentí las publicaciones de los políticos muy espontáneas. El concepto de viralidad en las redes sociales no implica que es necesario hablar sobre el tema.

Tengo el presentimiento que el nuevo concepto se estará escuchando por bastante tiempo en Puerto Rico. La verdad, esto es grande y, ¿saben por qué lo sé? Porque anoche, cuando luego del juego mi mamá me llamó por teléfono para celebrar la victoria, la primera palabra que dijo fue PU…… y no fue Puerto Rico.

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