Anoche tuve mi momento “geeky” cuando escuché las siguientes palabras de Michelle Obama durante su discurso en la Convención Nacional Demócrata, (#DemsinPhilly). “Los problemas que enfrenta un presidente…no se pueden reducir a 140 caracteres.” ¿Habré escuchado mal o la Primera Dama acaba de hacer alusión a una de mis redes favoritas como punto de referencia para expresarse sobre la estrategia de comunicación en las redes de Donald Trump? De inmediato me pregunté, “¿qué quiso decir con esa expresión?” Analicemos esta parte del mensaje:

Traducción: Yo quiero una persona que se haya probado fuerte para perseverar, alguien que conoce su trabajo y se lo toma en serio, que entienda que los problemas que enfrenta un presidente no se pueden reducir a 140 caracteres. Porque cuando tienes los códigos nucleares a tu alcance y la milicia bajo tu mando, no puedes tomar precipitadas. No puedes tener la piel fina o una tendencia para arremeter. Necesitas ser firme y estar bien informado.

 

Entiendo que la mención de los 140 caracteres, era no solamente una alusión a Twitter y a su característica principal de la brevedad y la concisión, sino también una forma de atacar a un contrincante que se ha destacado por su uso constante de esta plataforma.  ¿A qué se refiere su ataque?  ¿Qué significa que alguien use una red social constantemente en una campaña política o que use y se exprese de acuerdo al modo que esta requiere? ¿Está la Primera Dama catalogando a Trump como simple o llano por usar Twitter? ¿Estará insinuando que un candidato a Presidente debe dominar otros foros más “formales y profundos?”

No voy a interpretar las intenciones de Michelle Obama, pero si quiero que pensemos un poco en los estereotipos generacionales de las redes o la validación que a estas se le dan o no se le dan cuando se tratan de temas serios como la política. La realidad es que las redes sociales se han convertido en un complemento para los medios tradicionales. Utilizarlas en el ámbito político se ha vuelto un proceso orgánico, aunque no necesariamente con la estrategia de comunicación correcta. Pero hay quienes no las toman en serio; quienes prefieren ver los discursos en el televisor y quienes simplemente no confían en las redes sociales para asuntos de noticias.

En un estudio llevado cabo por Media Insight Project, en un esfuerzo en conjunto con el AP-NORC Center for Public Affairs Research y el American Press Institute, encontraron que aunque la mitad de los Americanos utilizan las redes sociales para consumo de noticias, no confían en lo que leen o ven en dichos foros. 

Trump ha sido muy hábil en su uso de 140 caracteres en Twitter por la manera rápida en la que participa, porque está en todas las conversaciones, va directo al grano y hasta ha metido la pata en más de una ocasión por tener esta red tan al alcance de sus manos y esos caracteres disponibles a toda hora. No cabe la menor duda de que es un pionero en utilizar la plataforma hábilmente para crear publicaciones que van mucho más allá que los tradicionales enlaces a sus propuestas y colgar las comunes fotos de las conferencias de prensa. 

En Donald Trump is the best at Twitter, Amanda Hess habla sobre la estructura de las publicaciones de Trump, las cuales casi siempre contienen un dato, un ataque a la credibilidad de su contrincante y un ataque emocional.

https://twitter.com/realDonaldTrump/status/679000573241393154?ref_src=twsrc%5Etfw

Esta estrategia y retórica es precisamente lo que Hess considera la fórmula del éxito de Trump en Twitter. 

Si algo debe quedar claro en esta discusión es que las redes sociales sí son esenciales para las campañas políticas. A través de las redes, un candidato puede expresar su opinión,  además de interactuar con su audiencia. Lo que las distingue es el concepto de la participación, lo cual abre la posibilidad de dialogar y de acompañar a los candidatos durante su campaña, cosa que no es posible lograr con los medios tradicionales. 

En How Social Media Has Changed Politics, encontré la razón por la cual Trump utiliza Twitter, según él mismo expresó: “Me gusta porque puedo expresar mi punto de vista, y mi punto de vista es bien importante para mucha gente que me está mirando.”

Quizás y volviendo al comentario de Michelle Obama, el problema de desconfianza en las redes y las críticas sobre la carencia de peso de los discursos políticos no necesariamente son las redes o plataformas, quizás más bien son los usuarios detrás de cada cuenta y lo que estos dicen en esos 140 caracteres en Twitter.

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